Webs para negocios de barrio

Usted lo cambia en el panel y sale en su web.

Le hacemos la web a su negocio y le damos un panel para mantenerla usted mismo, desde el móvil. El menú de hoy, un precio que sube, una foto nueva: un minuto y sin llamar a nadie. Y si tiene comedor, el mismo panel le lleva las reservas, el mapa de mesas y los pedidos.

Ver el panel por dentro Escribir por WhatsApp

O llame al [SU TELÉFONO] y se lo contamos en dos minutos.

Un minuto, entre mesa y mesa
01

Abre el panel en el móvil

Con su correo y ya está. No hay que instalar nada ni acordarse de ningún programa.

02

Escribe lo de hoy

Los primeros, los segundos y el postre. O el precio que ha subido. O la foto del pescado que ha entrado esta mañana.

03

Pulsa Publicar

Quien mire su web un minuto después ve lo de hoy. Nadie más tiene que tocar nada.

Su web está publicada y al día

Lo lleva encima. Su negocio, desde donde esté.

Todo está en la nube

No hay un ordenador en la oficina del que dependa todo. Si se moja el móvil o se estropea la tablet, coge otro, entra y sigue donde lo dejó.

Desde cualquier parte

Desde la barra, desde casa el domingo por la tarde o desde la playa en agosto. Solo hace falta el móvil que ya lleva en el bolsillo.

Varios a la vez, sin pisarse

Usted en la cocina y su encargado en la sala, con dos aparatos distintos y la misma información al segundo. Nada de copias que hay que guardar ni de «¿tú qué versión tienes?».

Hoy trabajamos con

Hostelería

Bares y restaurantes. Es donde el panel llega más lejos, porque además de su web le lleva el servicio entero: las reservas, el mapa de mesas y los pedidos. Iremos abriendo a otros oficios poco a poco.

Durante el servicio

Las nueve y cuarto de un sábado.

Hay tres pantallas que no se leen: se miran de reojo, con las manos ocupadas y a un metro de distancia. Por eso la hora va la primera y grande, y el estado de cada mesa o cada pedido se distingue por el color antes de leer una sola palabra. Todos los aparatos del local ven lo mismo a la vez: lo que uno apunta en la barra, el resto lo ve al instante.

La libreta de reservas

Quién viene hoy, a qué hora y cuánta gente entra. Lo que la cocina necesita saber antes que nada.

  • Los cubiertos del día, arriba y enormes: la pregunta no es cuántas reservas hay.
  • Reservas por internet desde su web, y a mano las que entran por teléfono.
  • Sentar una mesa es un botón, no un formulario.
  • Lista de espera cuando no queda hueco, en vez de un «lo siento» y adiós.
  • Trona, acceso sin escalones, cumpleaños: lo que pidan queda apuntado.

El mapa de mesas

El plano de su comedor, con el estado de cada mesa en un color que se lee a dos metros. Tocar una mesa abre su cuenta: qué se ha pedido, qué ha salido ya y el botón de cobrar.

  • Dos camareros con dos aparatos ven la misma sala, siempre.
  • Mesas que se juntan para un grupo, y mesas fuera de servicio.
  • Se asigna sola la mesa que toca, y usted la cambia a mano si quiere.
El mapa de mesas que otros le cobran aparte

La cola de pedidos

Recoger y para llevar, en la cocina o en el mostrador. A las nueve de un viernes responde de un golpe a tres preguntas: qué ha entrado, qué hay que empezar ya y qué espera a que lo recojan.

  • La hora de recogida la primera, grande, como una comanda.
  • Cuatro estados y cuatro colores: nuevo, en cola, en el fuego, listo.
  • Los pedidos entran por su web, no por una aplicación que se lleva comisión.
Lo que se ve en su web

Lo escribe usted por la mañana, con calma.

Esto es lo que su cliente ve cuando busca su nombre en el móvil. Se toca una vez a la semana, no cien veces por noche, y por eso está pensado para hacerse sentado y sin prisa.

Panel → web

El panel y su web son la misma cosa.

Lo que escribe a la izquierda es exactamente lo que ve su cliente a la derecha. En medio no hay nadie.

Ejemplo con datos de prueba.

Menú del día

Deje la semana lista el domingo y la web va sacando cada día el suyo, sola. Como la pizarra de la cocina, pero sin salir a borrarla.

La carta

Sus platos, sus secciones y sus precios. Subir uno cuesta diez segundos y no hay que pedirle permiso a nadie.

Alérgenos, plato por plato

Obligatorios por el Reglamento europeo 1169/2011, y suyos: un plato nuevo no se publica como si no llevara nada. Casillas grandes, con un recordatorio para los que se pasan por alto — que la salsa de soja lleva trigo, que el surimi es pescado.

Fotos

Las del local y las de sus platos, desde el mismo móvil con el que las acaba de hacer. Sin límite de cuántas: una carta se vende con fotos.

Otros menús

Degustación, grupos, Navidad, comuniones. Se encienden cuando tocan y se apagan cuando pasan.

Horario

Cuándo abre, cuándo cierra y los días que libra. Su web dice «abierto ahora» porque lo está, no porque lo diga una tabla de hace dos años.

Mi web

Su teléfono, su dirección, sus redes y el mapa. Y el botón que lo publica todo: hasta que no lo pulsa, su cliente sigue viendo lo de antes.

El negocio

Y lo que se abre una vez y se agradece siempre.

Las pantallas que no se tocan a diario, pero que evitan el disgusto: quién tiene llave, quién hizo qué y quién responde ante la ley.

El equipo

Una cuenta por persona, con su nombre, en vez de una contraseña apuntada en un pósit al lado de la caja. Usted decide qué ve cada uno: el camarero, la sala; el encargado, todo menos la factura.

Historial

Quién anuló la mesa de los García y a qué hora. Escrito en español y agrupado por días, no un listado de códigos. Nadie puede borrar lo que hizo.

Datos legales, y una web que no le mete en un lío

Rellena una vez su nombre o razón social, su NIF, su domicilio y su correo, y de ahí salen solos el aviso legal, la política de privacidad y la de cookies. Ninguna web se publica sin eso, porque ante la ley responde usted y no nosotros. El mapa no carga hasta que su cliente lo pide, así que su web no necesita el cartel de las cookies.

Precio

Tres planes, y ninguna sorpresa.

Su web, su dominio y todo lo que se ve en ella va en los tres. Lo que cambia es cuánto del servicio quiere llevar dentro del mismo panel: las reservas con la sala, los pedidos, o las dos cosas.

Core
10 €al mes
4 meses de regalo con el alta

Su web, y usted manteniéndola desde el móvil. Sin la parte del servicio.

  • Reservas por internet
  • El mapa de mesas y sus cuentas
  • Pedidos para recoger y llevar
Y, como en los tres:
  • Su web hecha por nosotros
  • Su dominio incluido
  • La carta, con sus alérgenos
  • El menú del día, programado
  • Otros menús y fotos sin límite
  • Horario y páginas legales
  • Cuentas para su equipo, e historial
  • Cambios sin límite, hechos por usted
  • Todo en la nube, desde cualquier sitio
Preguntar por Core
Plus
20 €al mes
2 meses de regalo con el alta

El Core, y elige una de las dos mitades del servicio.

  • Las reservas con el mapa de mesas
  • o bien
  • Los pedidos para recoger y llevar
Y, como en los tres:
  • Su web hecha por nosotros
  • Su dominio incluido
  • La carta, con sus alérgenos
  • El menú del día, programado
  • Otros menús y fotos sin límite
  • Horario y páginas legales
  • Cuentas para su equipo, e historial
  • Cambios sin límite, hechos por usted
  • Todo en la nube, desde cualquier sitio
Preguntar por Plus
El completo
One
30 €al mes
1 mes de regalo con el alta

Todo: la sala con sus cuentas, las reservas por internet y los pedidos.

  • Reservas por internet
  • El mapa de mesas y sus cuentas
  • Pedidos para recoger y llevar
Y, como en los tres:
  • Su web hecha por nosotros
  • Su dominio incluido
  • La carta, con sus alérgenos
  • El menú del día, programado
  • Otros menús y fotos sin límite
  • Horario y páginas legales
  • Cuentas para su equipo, e historial
  • Cambios sin límite, hechos por usted
  • Todo en la nube, desde cualquier sitio
Ver el panel por dentro
Al empezar, una sola vez 200 € IVA no incluido

Le hacemos la web, le damos de alta el dominio, la publicamos y nos sentamos con usted a enseñarle el panel. A partir de ahí, los meses de regalo de su plan.

Sin permanencia: se va cuando quiera
Preguntas

Lo que nos preguntan siempre.

«Es que a mí el ordenador no se me da bien.»

No hace falta que se le dé. Si sabe mandar un WhatsApp, sabe usar el panel: son botones grandes y letras grandes. Y no le dejamos solo: nos sentamos con usted en una reunión y se lo enseñamos entero, sin prisa y las veces que hagan falta.

¿Tengo que instalar algo?

No. Se abre en el móvil como se abre cualquier página, y se lo dejamos como acceso directo en la pantalla de inicio para que esté a un toque.

¿Cuántas veces puedo cambiar la carta?

Las que quiera. Ese es justo el sentido de todo esto: que no tenga que pedir permiso ni pagar aparte por subir un plato veinte céntimos.

Ya tengo una web, pero está sin tocar desde hace años.

Se la hacemos de nuevo y conservamos su dirección de internet, para que quien la escriba siga llegando a usted.

Ya pago una plataforma de reservas. ¿Esto la sustituye?

Esa es la idea. Las reservas entran por su propia web, con el mapa de mesas y la lista de espera dentro del mismo panel, y no pagando una comisión por cada cliente que ya era suyo.

¿Y los pedidos? Trabajo con las aplicaciones de reparto.

Puede seguir con ellas: su web enlaza a las suyas y, como el enlace sale de su dominio, en el panel de la plataforma verá cuántos pedidos se los trajo su propia web. Y a la vez puede recibir los de recoger y llevar directamente, sin comisión de nadie.

Antes de decidir

Véalo antes de decidir nada.

Entre en el panel de prueba y cambie el menú de un restaurante de mentira. Si le cuesta más de un minuto, no nos llame.

Ver el panel por dentro Sin registrarse.

O que le llamemos nosotros

Déjenos tres datos y le llamamos cuando pueda hablar tranquilo.

Sus datos solo se usan para llamarle. No se los damos a nadie.